El 43% de los empleados y el 41% de los líderes ya usan inteligencia artificial a diario, y el 82% de los empleados dice que la IA aumentó su productividad. Pero hay un dato que debería preocupar a cualquier gerente: solo el 15% de los líderes está rediseñando sus procesos de punta a punta, y apenas el 25% reporta valor amplio y sostenido.
Así lo muestra el Pulse of Change de Accenture, publicado el 19 de octubre de 2026 con 3.000 ejecutivos y 3.000 empleados. La lección es simple: la IA acelera el trabajo, pero no lo mejora por sí sola. Si el proceso está desordenado, solo haces más rápido el desorden.
Por qué pasa
- Se compra la herramienta antes de definir el proceso, esperando que ella lo ordene.
- Nadie es dueño del resultado: cada área prueba por su lado, sin objetivos comunes.
- Se mide el uso, no el resultado: cuántos usan la IA, y no cuánto bajó el tiempo, el costo o el error.
Qué hacer
- Elige un proceso que duela: cotizaciones, cartera, compras o servicio al cliente.
- Dibújalo y simplifícalo antes de automatizar cualquier paso.
- Define un dueño y dos o tres indicadores de resultado, no de uso.
- Escoge la tecnología al final, cuando sepas qué debe resolver.
En la práctica
En una operación nacional de flota con GPS, primero definimos los procesos y los indicadores y categorizamos los activos estratégicos. Con esa base acompañamos la selección del nuevo software. Es el orden que seguimos en cada implementación: personas, procesos y, luego, tecnología.
¿Qué proceso de tu empresa automatizarías mañana si ya estuviera ordenado? Escríbenos y lo revisamos juntos.
Procesos, productividad e indicadores (KPI). Antes de automatizar, hay que ordenar. Simplificamos los procesos de la cadena de valor, definimos los indicadores que importan y acompañamos la tecnología que los soporta.
Fuentes: Accenture, Pulse of Change, edición publicada el 19 de octubre de 2026 (encuesta a 3.000 ejecutivos y 3.000 empleados, julio y agosto de 2026). Casos publicados en qantta.com.
También lo publicamos en LinkedIn.

